La financiación se gana con orden: proyecto, presupuesto, licencias y control de fases.
Lo que más afecta al resultado es la calidad del plan: presupuesto realista, estructura de pagos por hitos, control técnico y un margen para imprevistos. Cuando el caso está bien planteado, los tiempos fluyen. Cuando faltan piezas, se bloquea por “riesgo” y por incertidumbre documental.
- Solvencia: ingresos, estabilidad, deudas y esfuerzo mensual.
- Terreno: titularidad, cargas y situación urbanística.
- Proyecto: arquitecto, visados, licencias y memoria.
- Presupuesto: partidas, constructor/contrata y calendario.
- Fases: certificaciones y desembolsos por hitos.