Una mejora sólida se decide por coste total y encaje, no por un titular atractivo.
Para saber si compensa, se revisa tu hipoteca actual (tipo, diferencial, comisiones, plazo y productos vinculados) y se compara con escenarios equivalentes. A veces la mejor decisión es bajar tipo; otras, reducir plazo; y en muchos casos, recortar vinculaciones para que el coste real sea más bajo.
- Coste total: intereses, comisiones y costes del cambio.
- Riesgo: variabilidad de cuota y tolerancia a cambios.
- Plazo: equilibrio entre cuota y coste acumulado.
- Vinculaciones: cuánto cuestan y qué aportan.
- Escenarios: qué pasa si cambian tipos o ingresos.