La clave es hacer una comparativa real: condiciones + coste + requisitos de mantenimiento.
En estos casos, el “encaje” no se mide solo por cuota. También cuenta la estructura (tipo/plazo), la aportación efectiva (entrada + gastos) y la consistencia de ingresos y documentación, especialmente si proceden de otro país o en otra divisa.
- Aportación: suele ser más relevante que en vivienda habitual.
- Solvencia: estabilidad, endeudamiento y capacidad de pago.
- Origen de fondos: trazabilidad y justificación (cumplimiento).
- Residencia: documentación y situación fiscal (si aplica).
- Coste total: comisiones, vinculaciones y condiciones a largo plazo.